LA SALUD DE LOS TRABAJADORES LA PROTEGEN LOS TRABAJADORES

La grave situación de riesgo que enfrentamos a nivel nacional exige la adopción de medidas inmediatas con un criterio estrictamente salubrista donde la prevención, tanto de las posibilidades de contagio, como los requerimientos subsiguientes, sea el foco orientador y no una estrecha mirada económica que sólo retardará y profundizará la crisis.
Lo venimos diciendo desde hace años, la salud es una cuestión de seguridad nacional y esta crisis así lo demuestra, lo que obliga a todo el país a tener un comportamiento de acuerdo a los riesgos que expone a la población. En esa dimensión el Minsal debe dar cuenta de lo que está ocurriendo con los funcionarios de la COMPIN central contagiados y de qué modo minimizar los riesgos, ordenando cuarentenas efectivas a todos los expuestos.
De igual manera debe estar presente a la hora de enfrentar la vertiginosidad de los posibles contagios y de la manera de cómo enfrentar los efectos de la pandemia en Chile, particularmente ante la insuficiente dotación de servicios para contenerla. De ese modo evitar la “Eutanasia Social” y virtual declarada en Italia que limita la atención a los adultos mayores, debe ser una cuestión inadmisible en Chile.
Para ello debería considerarse:
Establecer cuarentenas en todo país, y mantener sólo los servicios y funciones básicas y que la tardía declaración de Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe considere estas medidas.
Suspender, sino disminuir la atención de público y autorizar la extensión de plazos mínimos para resolver solicitudes ciudadanas.
Asegurar la conciliación de la vida laboral y familiar.
Nos parece un despropósito que la decisión de contratar nuevos funcionarios para enfrentar la crisis considere a funcionarios que fueron objeto de incentivo a retiro ya que ellos, por su propia naturaleza son población de riesgo.
En el intertanto debe generarse un estricto control de precios en los artículos para sanitización y de alimentación. Ello exige que se adopten medidas para el acceso a los puntos de venta con regulación horaria y de cohortes que tengan acceso a ello.
Es responsabilidad del Estado de asumir los costos de esta situación de emergencia sanitaria y exigir a los empleadores de la seguridad en el trabajo y su continuidad.
Mantener el respeto a las instrucciones respecto al distanciamiento de las personas.
De igual manera liberar camas hospitalarias de quienes puedan mantener sus cuidados en casa. Suspender cirugías selectivas y o electivas o todas aquellas que tanto la literatura como la experiencia internacional recomiendan.
Sabemos que esto recién comienza y que el agravamiento de esta situación se producirá dentro de los próximos 40 días, pero mientras más temprano se adopten medidas preventivas mejores resultados sanitarios podremos obtener, considerar, además la disminución de los equipos de salud y que precisan definir la prioridad de las acciones ahora.

DIRECTORIO NACIONAL FENFUSSAP

LA SALUD DE LOS TRABAJADORES LA CUIDAN LOS TRABAJADORES

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