SOBRE EL PROCESO PASO A PASO

Cómo nos tiene acostumbrados en estos tiempos de pandemia, el señor Presidente de la República ha buscado entregar al país, una propuesta para volver a una supuesta nueva normalidad en un plan llamado “Paso a Paso”, lo hace como indicándonos, sin decirlo qué, como el gran poeta de la revolución española, “se hace camino al andar”, pero ciertamente, en una dimensión absolutamente opuesta.
La idea a primera vista parece atractiva, casi creíble, a no mediar que nuevamente, es una propuesta hecha entre cuatro paredes, lo más probable que en los estrechos círculos del segundo piso de La Moneda, donde la especialidad de la casa suelen ser algunos muy bien concebidos (aunque equivocados, a nuestro juicio) mensajes comunicacionales, neurolingüísticamente pensados para manipular la información de la ciudadanía a través de un inconsciente colectivo precarizado, por las urgencias de la sobrevida que una gran mayoría de la comunidad nacional tiene. En esas condiciones resulta fácil la construcción de mensajes reprochables por lo irresponsables que son, que buscan generar una ilusoria condición de normalidad.
Es fácil, pero la inconsistencia se va derramando por el camino, ello es lo que nos permite, como la luz que las estrellas nos entregan silenciosamente, desnudar la estrategia que hay detrás de esta medida.
Una vez más el ADN del señor presidente aparece, junto a sus rasgos mesiánicos preponderantes, esa suerte de megalomanía que busca hacer creer que su accionar está dirigido a las personas, a la salud y la vida de la población cuando, en verdad, lo esencial para él sigue siendo la economía, la producción y lo financiero para los dueños de chile.
Desde el ejecutivo se nos pretende encerrar en una supuesta realidad virtual de la que pareciera difícil desprenderse. Se sitúa un rayado de cancha que es el sitio de operaciones fijado para el restablecimiento de la ¿nueva? normalidad.
Se nos llena de aparentes verdades a medias, en tanto son aparentes o a medias sólo son engaños, y Chile no está para eso.
Ante esa realidad nos permitimos generar nuestra opinión:
La propuesta, si estuviese bien intencionada (el camino al infierno está plagado de buenas intenciones) seguramente nos podría haber seducido a la primera, no obstante, en ella encontramos algunas inconsistencias que bien merecen al menos ser comentadas.
El señor presidente indica que será la realidad de las comunas lo que determinará los cambios en los cuadros de valoración que ahora se tienen, sin embargo, no se indican algunas cosas; más de un 75% de las comunas del país se encuentran en estado de preparación, es decir, ad portas de la apertura inicial lo que significará levantar las medidas restrictivas generando una falsa sensación de normalidad que amenaza la seguridad de la población.
Una vez más desde la Moneda se hace caso omiso a la opinión de la academia, de los colegios profesionales y se ignora la voz de los gremios de la salud, desde donde indican que no es el momento para desconfinamiento de tipo alguno. Ya lo decíamos en un comunicado anterior, como FENFUSSAP que el descenso de los casos confirmados se debe a la proporcional disminución de los exámenes.
Entendemos que la pandemia va bajando naturalmente en su agresividad, no obstante, ello no da lugar a la preeminencia de discursos triunfalistas como la concepción del paso a paso que hoy, de manera inconsulta, sin la opinión de las regiones y menos en las comunas, como lo que se propone desde el Ejecutivo.
No es, bajo circunstancia alguna tolerar el engaño a nuestro pueblo, con argumentos exitistas. Tampoco arriesgar la posibilidad de rebrotes que hagan retroceder de manera violenta, que signifiquen una explosión de los casos de contagios y de los decesos que han llegado a cifras que ni las más afiebradas opiniones hubiesen avizorado. Las medidas de esta naturaleza deberían ser adoptadas con un alto nivel de participación social, particularmente con las autoridades y comunidades locales y debe superar la pirotecnia comunicacional como aquella con la que se ha presentado.
Una vez más la desidia y el privilegio de la economía que requiere esta supuesta normalidad que se persigue, se sitúa por sobre la preocupación esencial que debe ser la salud y la vida de la población.

DIRECTORIO NACIONAL FENFUSSAP

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